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Dotación Económica

El mantenimiento económico de este concurso no puede ser más curioso, ya que, inicialmente, el certamen ni tenía premio en metálico ni estaba previsto que lo tuviera. La TerMa, en el transcurso de sus reuniones semanales, suele celebrar cenas en alguno de los restaurantes de la capital. Siendo, como son, tertulias en las que participa un buen número de aficionados, pronto empezó a suceder que, tras pagar las consumiciones, quedase un pequeño remanente de dinero; picos sobrantes de todos aquellos que, careciendo de la suma exacta, habían puesto redondeando por arriba. Así surgió la idea de guardar esos pequeños montos, sumados semana a semana, y destinarlos a dotar, aunque fuera mínimamente, el Premio; una propuesta que fue rápidamente aceptada ya que, entonces, la mayor parte de los miembros de la TerMa eran socios de la AEFCF y la junta de ésta contaba con no pocos integrantes de la misma. A fin de año, con cierto asombro, pudo constatarse que el monto no era tan mínimo como se había pensado, puesto que ascendía a la cantidad de 20.000 Pta., algo que, sin ser una fortuna, tampoco era ya un premio simbólico. A partir de ahí, con el paso del tiempo, se fue institucionalizando el, durante esas cenas, pagar un poco de más para dotar el premio y éste fue, económicamente, ascendiendo a 50.000, luego a 101.000 Pta. y finalmente a los 666 Euros actuales.

Hoy en día el premio, así como la estatuilla y los gastos de gestión consecuentes (correo, folletos), se sufragan íntegramente mediante esas recaudaciones, así como de las aportaciones voluntarias de cualquier aficionado que desea hacerlo. Y los miembros de la TerMa, que es la que sigue convocando actualmente el certamen, tienen muy a gala esta circunstancia: el que el Premio sea totalmente independiente, con una dotación económica respetable y recaudada por aportación totalmente popular.