La TerMa nació a comienzos de los años 90 como una reunión informal de aficionados a la ciencia-ficción, la fantasía y el terror, y nunca ha querido perder ese carácter informal, de forma que nunca se ha constituido en ningún tipo de asociación o estructura.

Tertulia, según el RAE, es una reunión de personas que suelen juntarse para conversar o pasar gratamente el tiempo. Y la TerMa no pretende ser otra cosa que lo que indica esta definición del diccionario: la reunión semanal de un grupo de aficionados al género fantástico, con la excusa de tratar sobre la ciencia-ficción, la fantasía y el terror, tanto en la literatura como en cualquiera otra de sus manifestaciones. Y a eso nos dedicamos, a conversar y pasar gratamente el tiempo; incluso hablando algunas veces de literatura fantástica.
Y aun que con sólo -¿sólo?- hablar y comentar sobre novelas, películas o temas estaría justificada la existencia de la TerMa, también convocamos un premio de literatura fantástica, el Pablo Rido, cuya dotación procede íntegramente de las aportaciones de los asiduos a la tertulia.

Enumerar aquí a todos los miembros de la TerMa no sólo sería tedioso, sino también inútil. Lectores habituales o esporádicos de género, escritores, aspirantes a serlo, editores, faneditores, curiosos e incluso amigos de alguien de la tertulia se dan cita a nuestra mesa. Porque el único requerimiento para participar es presentarse y tener interés por el género fantástico.

La TerMa está abierta a todos, sin distinción alguna. No existen directrices que marquen la línea a seguir, ya que no es un club, ni una asociación, ni nada que obligue a sus miembros a seguir normativas oficialmente marcadas. Las decisiones se toman por consenso y nadie es más que nadie, ya que a la mesa de la tertulia todos son aficionados al género.

Todo eso es lo que algunos han dado en llamar El espíritu de la Tertulia, que permite que cada cual se exprese con libertad, y que ha llevado a la TerMa a negarse con tenacidad a formar parte de cualquier "superestructura" de aficionados dentro de nuestro país.

No cabe, pues, invitar a nadie a venir a comprobarlo, ya que no es necesario invitación alguna para participar de esta tertulia abierta. Quienes quiera acudir, pueden participar y comprobarlo con sus propios sentidos (incluido el común).